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Preocupado por los cierres, el Gobierno incorpora a empresarios y sindicalistas al gabinete económico

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La profundización de la crisis económica que provocó el freno de la actividad comenzó a mostrar con mayor nitidez las consecuencias del parate. Mientras el listado de empresas y comercios que dejan de operar o cierran se agranda día a día, el Gobierno decidió incorporar a empresarios y sindicalistas al gabinete económico para buscar soluciones consensuadas.

El comité de crisis, que lidera el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, sumará en los próximos días a los líderes de la CGT, a la Unión Industrial Argentina (UIA), la Cámara de Comercio y la Cámara Argentina de la Construcción (Camargo), según adelantaron a LA NACION fuentes oficiales y sindicales.

Hubo tres señales recientes que reflejaron el agotamiento: la decisión de Latam Argentina de dejar de operar en el país; el último informe de la UIA, que muestra que cuatro de cada 10 empresas está en serias dificultades para sostener su actividad, y el relevamiento de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba), que demuestra que el 18% de los comercios debió cerrar desde que se inició la pandemia.

Es por eso que el Gobierno resolvió convocar y reunir a los principales actores a una misma mesa. La salida de la pandemia será el principal eje a discutir, así como atajos para evitar una caída en los niveles de empleo y de la actividad económica. En esto trabajan de forma exhaustiva los ministros Claudio Moroni (Trabajo) y Matías Kulfas (Desarrollo Productivo), integrantes del gabinete económico que se reúne todas las semanas.

En paralelo, Kulfas ya puso en funcionamiento 12 mesas sectoriales -las actividades más afectadas por la cuarentena-, entre ellas la de metalmecánica, electrónica, informática, muebles y juguetes, motos y bicicletas y materiales de la construcción, entre otras. Ya hubo una reunión con cada sector y en la segunda instancia comenzarán a trabajar en eventuales soluciones.

Desde el Gobierno están convencidos que la «fórmula» para evitar el recrudecimiento de la crisis son los acuerdos sectoriales y regionales. «Vamos a tener tensiones. El que empieza es un trabajo de artesano, pero es el camino», reconoció un integrante del gabinete.

«Hay que buscar un criterio común para encontrar una potencial salida a la crisis, ya sea mañana o dentro de un mes. El objetivo es sostener el empleo y que no caiga más la magra actividad económica», dijo Héctor Daer, uno de los dos jefes de la CGT.

Pese a las urgencias, la lucha contra el coronavirus insume gran parte del tiempo y la atención. «Para resolver los problemas de la economía vamos a tener tiempo», lanzó el Presidente el viernes en una entrevista.

La convocatoria para diseñar la agenda pospandemia, que se formalizará en los próximos días, llegó en momentos en que las empresas y comercios siguen mostrando una profunda caída de las ventas y acumulan problemas financieros y operativos. La ayuda estatal, sobre todo para pagar salarios, no alcanza.

Antes, en la Casa Rosada buscan cerrar el debate interno sobre la aplicación de las restricciones que se aplicarán sobre el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP), por el que el Estado se hace cargo de la mitad del salario de los trabajadores de firmas en

crisis, y la probable continuidad del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), aunque también con cambios.

Si bien la habilitación de actividades y la puesta en marcha de protocolos para la producción en varias regiones mostró una leve recomposición, el impacto de casi tres meses frenados y la caída brutal del consumo se convirtieron en un combo de compleja resolución para las empresas.

El caso de Latam fue un cimbronazo para todos los actores. Los empresarios lo leyeron como una mala señal y reforzaron sus críticas sobre la presión gremial. La CGT, en tanto, exigió que la empresa afronte la doble indeminización, de acuerdo la normativa que rige en la emergencia, además de marcarle la cancha al Ministerio de Trabajo para que no habilite el Procedimiento Preventivo de Crisis. El Gobierno, por su parte, busca desesperado una alternativa para evitar unos 1700 despidos, casi el 10% del universo total de trabajadores del rompecabezas aeronáutico, dominado monopólicamente por la estatal Aerolíneas Argentinas.

Según un relevamiento que realizó la UIA, de mantenerse las mismas condiciones en los próximos tres meses, cuatro de cada 10 firmas verán comprometido su funcionamiento. Además, la encuesta que realizó la entidad fabril estableció que el 13% podría entrar en concurso preventivo, un 21% continúa inactivo y más del 43% produce con caídas mayores al 50%.

En el AMBA, foco de los contagios, la problemática está centrada en los comercios. Es que por la baja o nula facturación se incrementó el cierre de locales. Según Fecoba, desde que el Presidente decretó el aislamiento, ya bajaron sus persianas unos 20.000 sobre un total de 110.000 situados en centros comerciales barriales. Un panorama desolador.

En la Casa Rosada ya hablan de la salida de la cuarentena como un «período de transición». «La Argentina sigue teniendo las mismas carencias que el 10 de diciembre y algunas se complicaron mucho más como consecuencia de la pandemia», reforzó en las últimas horas el jefe del Estado.

Las «herramientas» que se utilicen en corto plazo deben ser «flexibles», agregó un ministro al tanto de las conversaciones. Ahí, el gobierno nacional apuesta a la «buena predisposición» sindical. Habrá gestos para consolidar esa ayuda. Por ejemplo, Moroni le dio luz verde a Andrés Rodríguez (UPCN) para pasar a planta permanente a los trabajadores contratados con más de 10 años de antigüedad, algo que ocurrirá por goteo.

Gran parte de la reactivación estará concentrada en el consumo y en la construcción. «Va a ser una economía claramente movilizada por el Estado. Estamos proyectando planes e incentivos. Gran parte de los incentivos van a estar dados por la obra pública. Lo que estamos buscando es reactivar la obra pública y la construcción de viviendas», reforzó el Presidente.