La obsesión de Trump con Groenlandia se coló como tema central del Foro: según el relato europeo, las exigencias a Dinamarca —con amenazas de guerra comercial e incluso presión militar— empujaron a la UE a pensar lo impensable: su aliado histórico hoy también puede ser una amenaza estratégica.
En ese clima, Emmanuel Macron elevó el tono con un mensaje de “mundo sin reglas”, con el derecho internacional “pisoteado” y ambiciones “imperialistas” que tensan el multilateralismo. En paralelo, en Europa empezó a crecer la idea de congelar la ratificación del acuerdo comercial UE–Estados Unidos, como forma de ganar palanca frente a Washington.
Macron también mencionó herramientas “muy poderosas” en materia comercial, incluida el arma “anti-coerción” que en Bruselas describen como una “bazuca” para escenarios de guerra comercial. Von der Leyen, por su parte, calificó la soberanía de Groenlandia como “innegociable”, prometió una respuesta “unida y proporcional” y habló de reforzar inversiones europeas en la isla, mientras se cruzaban amenazas arancelarias con fecha: un adicional del 10% a partir del 1 de febrero, según la nota.

































