«Para Francia, es una sorpresa desagradable. Para el Parlamento Europeo, es un mal camino», afirmó el mandatario. «Esta es una gran responsabilidad ante los agricultores que han expresado sus preocupaciones», agregó.
«En los últimos años, Europa ha endurecido considerablemente las regulaciones para sus productores, por lo que jamás defenderé un acuerdo laxo con lo que importamos y estricto con lo que producimos a nivel nacional. Esto es incompatible con los consumidores europeos y un atentado contra la soberanía europea», denunció Macron.


































