La actual preocupación de los decisores de la estrategia militar se ocupa en este momento de la escasez de interceptores.
Un interceptor es un misil defensivo diseñado para detectar, alcanzar y destruir en el aire a otro misil o dron antes de que impacte en su objetivo. En esencia, es el núcleo de los sistemas antimisiles: un proyectil que neutraliza otro proyectil en pleno vuelo para proteger infraestructuras y ciudades.
El problema de fondo no es tanto la capacidad de lanzar misiles como la de pararlos durante semanas o meses. En una guerra como ésta, basada en drones y salvas de misiles relativamente baratos lanzados por Irán, la escasez de interceptores se convierte en un cuello de botella estratégico para Estados Unidos, Israel y las monarquías del Golfo.



































