De los cinco candidatos a suceder a Guterres, tres son mujeres: la citada Bachelet, la política y economista costarricense Rebeca Grynspan y la argentina Virginia Gamba, exrepresentante especial de la ONU para niños y conflictos armados.
Los otros dos candidatos son el argentino Rafael Grossi, actual responsable de la Agencia Internacional de la Energía Atómica —y el cuarto latinoamericano—, y Macky Sall, expresidente de Senegal, que representa la cuota africana (el reparto geográfico, por rotación de continentes, es norma en la elección de un secretario general, y se supone que es el turno de América Latina). Aunque a nadie se le escapan las motivaciones políticas, fue la concentración de candidaturas latinoamericanas lo que el Gobierno del conservador Kast arguyó para retirar su respaldo a la socialista Bachelet. La “dispersión de candidaturas” de América Latina hace que su postulación sea “inviable”, subrayó este martes la cancillería chilena.


































