Ucrania lanzó este miércoles una de las mayores oleadas de drones registradas en los últimos meses, con impactos directos en la ciudad de San Petersburgo. El ataque coincidió con la jornada inaugural del Foro Económico Internacional (en la jerga, el “Davos ruso”), uno de los principales eventos anuales del calendario político y económico ruso, en el que Vladímir Putin busca proyectar una imagen de estabilidad, capacidad de resistencia frente a las sanciones y apertura hacia socios no occidentales.
Según las autoridades locales, varias personas resultaron heridas por ataques contra infraestructuras energéticas y portuarias en distintos distritos de la ciudad. También fueron derribados decenas de drones y se cancelaron vuelos en el aeropuerto internacional de San Petersburgo. El episodio se produjo mientras Rusia mantiene su ofensiva sobre Ucrania y mientras altos funcionarios del Kremlin elevan el tono frente a Europa por su apoyo militar y político a Kiev.
El ataque agrega presión sobre Moscú en un momento de desgaste prolongado de la guerra, sin avances estratégicos decisivos para Rusia y con crecientes debates internos sobre la continuidad del esfuerzo bélico. Al mismo tiempo, el Kremlin insiste en que no renunciará a sus objetivos en Ucrania, mientras distintos analistas advierten que el conflicto podría seguir condicionando la seguridad europea durante los próximos años.




































