Lula ya se ha puesto en marcha para responder a Trump con la misma receta que usó el año pasado: negociación diplomática. “Voy a mandar otra carta al presidente Trump (…) Están induciendo al mundo a una violencia innecesaria”, dijo ante sus ministros. También reveló que había descartado participar en el G7, en París, a mediados de junio, pero que ahora ha decidido asistir. La cumbre le daría la ocasión de explicarle a Trump en persona la postura de Brasil, es decir, que el nuevo tarifazo estadounidense se apoya en premisas falsas.
Washington anunció el martes que sopesa castigar a Brasil con un arancel del 25% por competencia desleal y este miércoles le ha incluido en un paquete de muchos otros países a los que quiere castigar por usar trabajo forzado.



































