El ida y vuelta entre Carney y Trump sumó un nuevo capítulo después de Davos: el canadiense insistió en que su país no depende de Washington y que la relación bilateral, aunque profunda en economía y seguridad, no borra la autonomía política de Ottawa.
Trump reaccionó con un gesto de alto voltaje comunicacional: revocó la invitación para que Canadá se sume al Consejo de la Paz, y lo formalizó con un mensaje público en redes en tono grandilocuente.
La nota enmarca el episodio en un clima de tensiones crecientes desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, con menciones a declaraciones sobre la idea de sumar a Canadá como un “estado” y a posteos con mapas alterados.



































