El Senado de México aprobó en general el plan B de la reforma política de Claudia Sheinbaum, pero sin su punto central: adelantar la revocación de mandato para que coincidiera con las elecciones de 2027. El freno lo puso el PT, socio menor de la coalición oficialista, que con solo seis senadores rechazó modificar el artículo 35 de la Constitución. Así, la iniciativa avanzó mutilada y quedó reducida a tres ejes: menos regidurías en los ayuntamientos, un tope al gasto en los Congresos estatales y la obligación de que las autoridades electorales ganen menos que la presidenta.
El revés profundiza las dificultades de Sheinbaum para sacar adelante su reforma electoral, después del traspié previo de su propuesta original en Diputados. Al mantenerse intacto el artículo 35, una eventual revocación ya no podría hacerse en 2027 junto con los comicios, sino que solo podría convocarse entre octubre y diciembre de ese año para celebrarse en abril de 2028. La oposición aprovechó la sesión para denunciar que el oficialismo buscaba meter a la presidenta en la campaña, mientras Morena intentó mostrar unidad y minimizar la fractura con el PT y el Verde.
































