El gobierno chino ha manifestado su «fuerte descontento» ante la decisión de nacionalizar British Steel esta semana. Esta medida, que llega 15 meses después de que el gobierno del Reino Unido interviniera para evitar el cierre de sus acerías en Scunthorpe y la consiguiente pérdida de 4.000 puestos de trabajo, ha generado una reacción oficial desde Beijing.
El Ministerio de Comercio de China declaró que esta acción representa un «duro golpe a la confianza de las empresas chinas para invertir en el Reino Unido». La nacionalización de British Steel, que se concretó el jueves, pone a la compañía bajo control público.
La intervención gubernamental en 2024 buscó proteger empleos y mantener operativa una industria clave. Sin embargo, la reciente nacionalización ha sido interpretada por las autoridades chinas como un factor que podría disuadir futuras inversiones de sus empresas en el mercado británico.



























