El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro tiene previsto presentarse este lunes por primera vez ante un tribunal estadounidense en el marco de una causa por “narcoterrorismo”, cargos que la administración de Donald Trump citó como fundamento para su captura y posterior traslado a Nueva York. La audiencia, prevista para el mediodía, sería un trámite inicial breve, pero marcaría el arranque de una disputa legal que podría extenderse durante meses sobre si corresponde que sea juzgado en Estados Unidos.
Maduro y su esposa serán trasladados desde una cárcel de Brooklyn hacia un tribunal en Manhattan, a pocas cuadras del edificio judicial donde Trump fue condenado en 2024 por falsificación de registros empresariales. El recorrido, cargado de simbolismo político, coincide con el inicio formal de un proceso que, en términos procedimentales, coloca al exmandatario bajo las mismas reglas que cualquier acusado en el sistema norteamericano.
Al quedar sometido a la jurisdicción estadounidense, Maduro accederá a garantías típicas del debido proceso, incluido el derecho a un juicio por jurados integrado por ciudadanos de Nueva York. Sin embargo, su caso presenta una particularidad clave: se espera que su defensa cuestione la legalidad del arresto y alegue que, por su condición de jefe de un Estado soberano, goza de inmunidad frente a la persecución penal, un argumento que podría convertirse en el eje central del litigio.


































