La Comisión Europea sumó una nueva concesión para destrabar el acuerdo comercial con el Mercosur: propuso suspender de forma temporal los aranceles a importaciones de abonos y fertilizantes, con la idea de aliviar costos del campo europeo y desactivar resistencias. La movida se discutió en una reunión extraordinaria con ministros de Agricultura y se agrega a otras promesas recientes, como adelantar pagos en el próximo presupuesto (2028–2034) y activar salvaguardas ante posibles distorsiones de mercado cuando el pacto entre en vigor.
El objetivo central es asegurar el voto de Italia, clave para que no se arme una “minoría de bloqueo” en el Consejo. Según reconstruye El País, el tratado necesita mayoría cualificada y Roma puede inclinar la balanza en una votación prevista para estos días, en un escenario donde se da por hecho el rechazo de Polonia y Hungría y persisten las dudas por Francia, presionada por su sector agrícola.
En paralelo, el ministro italiano Francesco Lollobrigida viene empujando exigencias para reforzar la protección al agro: Reuters señaló que Italia pidió eximir fertilizantes de aranceles y también planteó endurecer el umbral que dispara los mecanismos de salvaguarda (para que se activen antes si suben importaciones o caen precios). Con ese tira y afloje, Bruselas busca cerrar apoyos políticos sin reabrir por completo una negociación que lleva décadas.































