Con el visto bueno europeo ya encaminado, el Mercosur se alista para poner la firma política del acuerdo con la Unión Europea en Asunción el sábado 17 de enero. La Cancillería argentina informó que irá el canciller Pablo Quirno y dejó abierta la incógnita sobre la presencia de Javier Milei, que dependería —según fuentes oficiales— de que se acuerde una foto conjunta con los demás presidentes del bloque.
En el Gobierno siguieron el tema con cautela hasta la confirmación formal desde Europa y, una vez destrabado, Milei lo celebró públicamente. Quirno planteó que el entendimiento abriría acceso preferencial al mercado europeo y se enfocó en el impacto sobre exportaciones y empleo, mientras en la trastienda la diplomacia local apuesta a que el Parlamento Europeo termine acompañando en febrero o marzo.
El tramo que viene no es lineal: en Europa persiste la resistencia de Francia (y del lobby agrícola), además de objeciones de sectores de derecha dura, izquierda y ambientalistas, con la amenaza de llevar el texto al Tribunal de Justicia de la UE como carta para patear los plazos. Del lado argentino, una vez firmado, todavía quedaría el paso por el Congreso para que las cláusulas comerciales empiecen a correr, mientras la parte “política” podría quedar para más adelante.


































