Los resultados preliminares de la segunda vuelta para elegir gobernadores en Bolivia muestran un retroceso del presidente Rodrigo Paz en el plano subnacional. Su fuerza, Alianza Patria, quedó al frente de solo dos de los nueve departamentos del país: Beni, ganado este domingo, y La Paz, donde el oficialismo se impuso tras la baja de la oposición. A nivel municipal, aunque Patria se convirtió en la fuerza con más alcaldías en términos absolutos, su desempeño en las principales capitales fue limitado y solo logró retener Trinidad, en el Beni.
El revés electoral se produce en un contexto de creciente malestar social y desgaste político para el Gobierno, con marchas campesinas, interpelaciones a ministros y protestas por problemas en el abastecimiento de combustibles. En ese escenario, Paz buscó mostrarse abierto al diálogo con las nuevas autoridades regionales, incluso en distritos donde fue derrotado, mientras empieza a consolidarse un nuevo mapa político local: menos ideologizado, más pragmático y centrado en la gestión, tras el derrumbe del viejo predominio del MAS y el reacomodamiento de liderazgos regionales.






























