La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, y su par australiano, Anthony Albanese, sellaron en Canberra una nueva etapa de cooperación en defensa y seguridad, con foco en el Indo-Pacífico, la inteligencia estratégica, la ciberseguridad y la protección de rutas marítimas clave. El acuerdo se inscribe en un contexto de creciente preocupación por las acciones de China en la región y por las tensiones en Medio Oriente, que amenazan la estabilidad energética global.
Ambos gobiernos también acordaron fortalecer la seguridad económica y energética, especialmente en torno al suministro de gas natural licuado, carbón, productos petroleros y minerales críticos. En una declaración conjunta, Japón y Australia expresaron “fuertes preocupaciones” por las restricciones chinas a la exportación de tierras raras y otros insumos estratégicos, al considerar que Beijing los utiliza como herramienta de presión económica sobre otros países.

































