Los líderes de las dos potencias se reúnen en Beijing durante la primera visita de un presidente estadounidense al gigante asiático en nueve años. Trump saludó al líder chino con un afectuoso “es un honor ser tu amigo” y aseguró que la relación entre los países “va a ser mejor que nunca”.
Por su parte, Xi Jinping insistió que «en una guerra comercial no hay ganadores». También mencionó su interés por eludir “la trampa de Tucídides”, en relación a la hipótesis de que dos potencias están irremediablemente destinadas al conflicto. El historiador griego escribió que “el auge de Atenas y el temor que infundió en Esparta hicieron inevitable la guerra”.



































