Washington y Teherán alcanzaron un acuerdo de paz que busca poner fin a la guerra en Medio Oriente, iniciada el pasado 28 de febrero. El pacto abarca todos los frentes, incluyendo el Líbano, y contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, según informó el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, quien actuó como mediador clave en el conflicto. La ceremonia de firma está programada para el viernes en Ginebra.
El acuerdo, confirmado por ambas partes, fue anunciado por el presidente estadounidense Donald Trump, quien celebró la inminente reapertura del estrecho de Ormuz. Un punto crucial de este entendimiento es que las negociaciones para un «acuerdo definitivo» comenzarán en un plazo de 60 días. Estas discusiones abordarán la eliminación de sanciones contra Irán, la cuestión nuclear, la reconstrucción y el desarrollo económico del país, y el establecimiento de un mecanismo de seguimiento de los compromisos adquiridos.
No obstante, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que Israel mantendrá sus tropas en Líbano, Siria y Gaza por tiempo indefinido, a pesar del acuerdo. Katz también advirtió a Irán que Israel responderá «con toda su fuerza» ante cualquier ataque contra sus operaciones militares en el Líbano. Este posicionamiento se da en un contexto de amplia celebración internacional, con declaraciones del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, y líderes como Emmanuel Macron y Keir Starmer, quienes destacaron el acuerdo como un paso crucial hacia la paz y la estabilidad regional.
La noticia del acuerdo generó un impacto inmediato en los mercados globales: los precios del petróleo cayeron más del 4%, mientras que las bolsas asiáticas experimentaron un repunte significativo.



































