Washington se encuentra polarizado tras la firma por sorpresa del acuerdo de paz con Irán, un pacto impulsado por el presidente Donald Trump en Versalles. La Casa Blanca ha tenido que poner al vicepresidente JD Vance a defender el Memorando de Entendimiento ante las feroces críticas de los sectores más conservadores, que lo tildan de «apaciguamiento» y «el peor error de política exterior en una década».
Las objeciones no son nuevas para la administración actual. Expresadas por figuras de línea dura en Washington y Tel Aviv, estas críticas evocan comparaciones con declaraciones previas de Donald Trump, quien en 2013 calificó un trato con Irán como «podrido», y apuntó a la habilidad negociadora iraní en 2020 con la frase «Irán nunca ha ganado una guerra, pero nunca pierde una negociación». Estas mismas críticas, que en el pasado Trump dirigió contra el acuerdo nuclear de 2015 del expresidente Obama, ahora se vuelven en su contra, con su propio partido dividido.




























