La derecha ha confirmado su ascenso en las elecciones locales del 15-M en Francia, consideradas como un test de la presidenciales del 2027 y cuyo impacto puede hacerse sentir en toda Europa. «El pueblo francés ha estado a la altura de las circunstancias y ha manifestado su aspiración profunda de cambio», proclamó Jordan Bardella, el delfín de Marine Le Pen, tras conocerse las primeras estimaciones favorables a Agrupación Nacional (RN) en la primera vuelta.
Bardella aprovechó el viento a favor para tender la mano «a las listas de la derecha auténtica y a todos aquellos que rechazan el caos de la extrema izquierda y la disolución de su mensaje dentro del macronismo».
La participación fue relativamente mayor de lo habitual para unos comicios locales, ligeramente por encima del 50%. El 90% de los municios se presentaron tan solo una o dos listas, por lo que no hizo falta una segunda vuelta. En las grandes ciudades, las listas que recibieron un apoyo superior al 10% se garantizaban la participación en la segunda tanda, donde suelen prodigarse las alianzas.

































