El gobierno alemán se encuentra en la etapa de preparación de una reforma previsional integral que podría culminar en un aumento gradual de la edad de jubilación hasta los 70 años. La propuesta, elaborada por una comisión designada por el Canciller Friedrich Merz, también incluiría la eliminación de los planes de jubilación anticipada, que actualmente permiten el retiro sin deducciones tras 45 años de aportes, conocidos como la ‘pensión a los 63’.
Además, se planea implementar una contribución adicional del 2% del salario bruto por parte de trabajadores y empleadores a un nuevo fondo de inversión estatal, que se sumaría a la tasa actual del 18,6%.
Estas modificaciones responden a los desafíos financieros que enfrenta el sistema de pensiones alemán. El país experimenta un creciente envejecimiento de su población y una disminución de la fuerza laboral activa que debe sostener el sistema de reparto. El Canciller Merz ha manifestado en reiteradas ocasiones que el modelo de bienestar alemán “ya no puede financiarse con lo que económicamente podemos permitirnos”, en un contexto de búsqueda de mayor productividad económica.






























