Keiko Fujimori asumió la presidencia de Perú con un discurso enfocado en la seguridad ciudadana, las obras públicas y programas de ayuda estatal para combatir la desigualdad. En su primer mensaje a la nación, la mandataria anunció el otorgamiento de un rol protagónico a las Fuerzas Armadas en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, que se complementará con una modernización tecnológica de la Policía Nacional y la implementación de sistemas de videovigilancia e inteligencia artificial. La presidenta también indicó la posibilidad de declarar estados de emergencia en diversas ciudades del país para reforzar el control del orden público.
En cuanto a políticas sociales, Fujimori se comprometió a fortalecer el Estado, que según sus palabras se encontraba “a la deriva”. Para ello, planteó la reorganización de los programas de asistencia y el relanzamiento del Programa Nacional de Asistencia Alimentaria. Asimismo, se fijó el objetivo de reducir a la mitad la desnutrición crónica infantil y la anemia, priorizando la primera infancia en poblaciones vulnerables, donde actualmente el 12% de los niños menores de cinco años padece desnutrición crónica y el 35% sufre anemia.
El plan de gobierno también incluye un ambicioso paquete de infraestructura, con la promesa de construir nuevas carreteras y corredores logísticos, así como la culminación de la Línea 2 del Metro de Lima y la ejecución de líneas adicionales. Además, se proyecta la implementación de sistemas de metro en Arequipa, Piura y Trujillo, y la finalización de proyectos emblemáticos como la Nueva Carretera Central. Estos anuncios buscan abordar problemas como la congestión vehicular en la capital, donde se estima que los habitantes pierden un promedio de 198 horas al año en el tráfico.
Durante su investidura, parte de la oposición en el Congreso se retiró del Hemiciclo en señal de protesta, portando fotografías de víctimas de la represión estatal y exigiendo justicia. La presidenta evitó abordar directamente temas sensibles como las violaciones de derechos humanos y el posible retiro de Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, enfocándose en un llamado a la reconciliación y el diálogo entre las fuerzas políticas.





























