Estados Unidos ha retirado a Siria de su lista de países señalados como patrocinadores del terrorismo. Esta decisión se produce tras décadas en las que Siria permaneció en dicha lista, sujeta a diversas sanciones internacionales.
La medida coincide con un período de acercamiento diplomático entre Washington y Damasco, lo que marca un cambio significativo en las relaciones bilaterales.
La inclusión en esta lista implica restricciones severas, incluyendo la prohibición de ayuda económica y militar, así como controles sobre la exportación de bienes de doble uso y sanciones financieras. La salida de esta designación podría abrir nuevas vías para la interacción internacional de Siria.































