El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, hizo un llamado a Washington para que aborde la cuestión de Taiwán «con la máxima cautela» durante una reciente conversación telefónica con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. Este diálogo se da en un contexto de escalada de tensiones entre Taipéi y Pekín, donde cualquier alteración en la «cuestión de Taiwán» podría tener repercusiones significativas en la región. Wang Yi enfatizó que “un ligero movimiento en la cuestión de Taiwán podría afectar a toda la situación”, utilizando un modismo chino para ilustrar el efecto dominó que podría generar.
Durante la conversación, Wang también destacó la importancia de «construir una relación de estabilidad estratégica constructiva» entre China y Estados Unidos, una aspiración, según indicó, de las poblaciones de ambos países y de la comunidad internacional. Propuso que ambas naciones «eliminen las interferencias, superen los obstáculos y avancen con firmeza en esta dirección correcta», manteniendo «el espíritu de igualdad, respeto y beneficio mutuo» para transformar los consensos presidenciales en políticas y acciones concretas.
La conversación entre Wang Yi y Marco Rubio, cuyo contenido fue difundido por la Cancillería china, fue descrita como «positiva y constructiva». Ambos acordaron implementar los consensos alcanzados por sus respectivos jefes de Estado y mantener una comunicación flexible. Este llamado telefónico se llevó a cabo un mes y medio después de la cumbre en Pekín entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, donde la cuestión de Taiwán fue uno de los temas centrales.
Estados Unidos ha sido históricamente el principal proveedor de armas de Taipéi, a pesar de no mantener vínculos diplomáticos formales con la isla. Esta postura ha sido una fuente recurrente de fricción con China, que considera a Taiwán como una «parte inalienable» de su territorio y ha definido la «cuestión taiwanesa» como una «línea roja» en sus relaciones con Washington.





























