La Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha decidido remitir a Irán al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Esta medida se toma en respuesta al «incumplimiento nuclear» por parte de Teherán, marcando la primera vez en dos décadas que una acción de esta naturaleza es impulsada por el organismo regulador nuclear de la ONU.
La resolución, apoyada por naciones occidentales, insta a Teherán a garantizar al OIEA la «no desviación de material nuclear». Este paso busca aumentar la presión diplomática sobre la República Islámica, en un contexto de creciente preocupación internacional por su programa nuclear.
La decisión del OIEA se produce mientras el organismo no ha tenido acceso a instalaciones nucleares clave en Irán, complicando las labores de inspección y monitoreo. Se anticipa que China y Rusia, aliados de Irán, podrían vetar cualquier medida resultante en el Consejo de Seguridad de la ONU.
La remisión al Consejo de Seguridad es un movimiento significativo que refleja la preocupación sobre la falta de cooperación de Irán en una investigación de larga data relacionada con rastros de uranio detectados por inspectores en sitios no declarados.






























