La debilidad del yen japonés persiste en los mercados internacionales, con la divisa cotizando a 162 yenes por dólar. Esta depreciación ha encendido alarmas en relación con posibles incrementos inflacionarios en la economía nipona.
El Banco de Japón mantiene una política de tasas de interés negativas. Esta postura acrecienta la diferencia con las tasas establecidas por las autoridades monetarias de Estados Unidos y Europa. La disparidad en las tasas de interés es un factor que contribuye a la venta del yen, que ofrece rendimientos comparativamente bajos en el mercado.






























