Los ministros de Asuntos Exteriores de las naciones que integran el G7 han exigido a Irán que ponga fin a su apoyo y armamento a los hutíes en Yemen. En un comunicado conjunto, la cumbre también condenó enérgicamente los ataques hutíes contra Arabia Saudita, advirtiendo que la escalada del conflicto representa una amenaza para la seguridad energética regional y global.
La declaración del G7, emitida en la antesala de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, donde está prevista la participación del presidente iraní Masoud Pezeshkian, instó a los hutíes a cesar de inmediato todas las acciones militares, amenazas y ataques contra la navegación civil, y a retomar el proceso político. Los ministros señalaron que estas acciones constituyen un patrón peligroso de escalada que socava el comercio internacional y genera inestabilidad económica global. Irán, por su parte, ha negado previamente el suministro de armas a los hutíes, afirmando que solo les brinda apoyo político.
El G7 reafirmó su compromiso con la unidad, soberanía e integridad territorial de Yemen y su apoyo al gobierno legítimo. Esta postura se da en un contexto de intensificación del conflicto, con miles de yemeníes desplazados en los últimos días tras la toma de territorio por parte de los hutíes a lo largo de la costa del Mar Rojo, incluyendo zonas cercanas al estrecho de Bab al-Mandab, una ruta marítima clave. El conflicto yemení, que comenzó en 2014, se recrudeció en 2015 con la intervención de una coalición árabe liderada por Arabia Saudita.
































