Las acciones de las principales compañías tecnológicas especializadas en inteligencia artificial sufrieron un pronunciado retroceso en los mercados internacionales, acumulando pérdidas que superaron los 800.000 millones de dólares en una sola jornada. La reacción negativa de los inversores se desató ante la expectativa de un marco regulatorio más estricto para el sector, tras los resultados de los comicios en Estados Unidos.
El impacto golpeó con particular dureza a la industria de semiconductores y microchips, insumos esenciales para los centros de datos donde se desarrollan y entrenan los modelos de IA. En Wall Street, una de las firmas más afectadas fue Nvidia, cuyos títulos registraron una baja del 8,91%.

































