El expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, se dirigió a una multitud en Glasgow, Escocia, donde reflexionó sobre los desafíos políticos y sociales que enfrenta el mundo actual. Ante más de 12.000 asistentes, Obama enfatizó que la esperanza es un valor por el que vale la pena luchar, a pesar de las grandes dificultades.
Durante su intervención, el 44.º presidente estadounidense analizó cómo las plataformas en línea han evolucionado para priorizar contenido que genera enojo y temor. Recordó que, durante su campaña presidencial en 2008, veía la tecnología como un faro de esperanza, pero advirtió que las mismas herramientas que movilizan por la democracia también pueden ser utilizadas por grupos que promueven el odio. Subrayó que, si bien conectan a las personas para bien, también lo hacen para mal, debido a la atracción del «lado reptiliano de nuestro cerebro» hacia la ira y el resentimiento.
Obama instó a la necesidad de encontrar un «equilibrio crítico» entre la libertad de expresión y la regulación. Lamentó que la sociedad no haya establecido reglas claras para responsabilizar a quienes propagan grandes mentiras y desinformación, un camino que se tomó después de la Segunda Guerra Mundial para combatir la propaganda. Aseguró que el mundo necesita mecanismos e instituciones que fomenten el debate riguroso y ayuden a distinguir los hechos, especialmente frente a la desinformación y el surgimiento de la inteligencia artificial.
Finalmente, el exmandatario reiteró su convicción en la frase de Martin Luther King Jr. sobre el arco moral del universo que se inclina hacia la justicia, presentándola como una elección activa y casi «teológica». Instó a la audiencia a creer en la posibilidad de cambio y a no olvidar las lecciones del pasado, advirtiendo sobre el riesgo de tomar por sentada la tolerancia y subestimar el impacto del lenguaje que incita al odio. Concluyó que, aunque los desafíos son enormes, «podemos ser mejores» y luchar por un mundo mejor sigue valiendo la pena.































