La fiscalía alemana acusó a las autoridades ucranianas de haber ordenado el sabotaje de los gasoductos Nord Stream, que conectan Rusia con Europa. Este incidente ocurrió poco después de la invasión rusa de Ucrania en septiembre de 2022, cuando los ductos fueron dañados por explosivos.
La investigación alemana apunta a que un grupo de militares, a solicitud de autoridades ucranianas, habría elaborado un plan para destruir los gasoductos Nord Stream 1 y Nord Stream 2. Un ciudadano ucraniano fue detenido en Italia casi un año después de los hechos como presunto implicado en el sabotaje.
Ucrania no ha reconocido hasta el momento su responsabilidad en el ataque, aunque ha expresado que considera legítima cualquier acción que debilite la capacidad de Rusia para financiar el conflicto.
El sabotaje a los gasoductos generó interrupciones significativas en el suministro de gas ruso a Europa, agudizando la crisis energética en el continente y generando un impacto geopolítico considerable en el contexto de la guerra en Ucrania.































