La campaña electoral para las elecciones parlamentarias israelíes ha comenzado, con los comicios programados para el martes 27 de octubre. Las últimas encuestas sugieren un resultado estrecho entre la coalición de gobierno y la oposición, en un contexto de profunda división social y mientras el país continúa sus acciones en Gaza.
Los analistas identifican como ejes centrales de la contienda la cuestión de los ultraortodoxos, el impacto de los ataques del 7 de octubre de 2023 y el potencial voto de la población árabe. El sistema parlamentario israelí, de listas cerradas y proporcional, distribuye 120 escaños en la Knésset entre las formaciones que superen el umbral electoral del 3,25%, permitiendo acuerdos de excedentes para optimizar la representación.
La contienda se perfila entre el bloque de gobierno, liderado por Benjamín Netanyahu e integrado por el Likud, ultranacionalistas y partidos ultraortodoxos, y la oposición encabezada por Gadi Eisenkot, que incluye formaciones de derecha y centroizquierda. Sondeos recientes, como los de Maariv, Kan, i24NEWS y Canal 13, no otorgan una mayoría clara a ninguno de los bloques. Además, las dos listas de partidos árabes, Lista Conjunta y Raam, podrían obtener entre 12 y 15 diputados, resultando decisivas para la conformación del gobierno.
Entre los temas más discutidos, el reclutamiento de ultraortodoxos para suplir el déficit de soldados es un punto sensible, ya que históricamente estuvieron exentos del servicio militar. La oposición promete revertir la política actual, que evitó medidas estrictas para no perder el apoyo de los partidos ultraortodoxos. Asimismo, la seguridad y las fallas previas al 7 de octubre son un foco de la oposición, que impulsa una comisión de investigación independiente, mientras que la situación en Gaza, aunque con consecuencias humanitarias, no ha sido un tema central en las plataformas de ambos bloques.































