El Vaticano ha confirmado la excomunión de cuatro nuevos obispos de la congregación ultraconservadora Fraternidad Sacerdotal San Pío X, conocidos como lefebvrianos, junto con sus dos consagrantes. La decisión se fundamenta en un acto de carácter cismático, la consagración episcopal sin mandato pontificio de los cuatro presbíteros. Entre los excomulgados se encuentran el español Alfonso de Galarreta, quien ofició las ordenaciones, y el suizo Bernard Fellay, por participar como conconsagrante.
Los nuevos obispos excomulgados son Pascal Schreiber, Michael Goldade, Michel Poinsinet de Sivry y Marc Hanappier. Una nota del Dicasterio para la Doctrina de la Fe precisa que incurrieron ‘ipso facto’ en la excomunión ‘latae sententiae’, una pena inmediata reservada a la Sede Apostólica. El cardenal argentino Víctor Manuel Fernández, prefecto para la Doctrina de la Fe, advierte que cualquier clérigo o laico que se sume a este cisma también incurrirá en la excomunión de pleno derecho.
Las consagraciones se llevaron a cabo en Écône (Suiza) ante aproximadamente 15.000 personas, ignorando las advertencias del papa León XIV, quien había conminado a la congregación a desistir bajo pena de excomunión inmediata. La Fraternidad Sacerdotal San Pío X fue fundada en 1970 por el arzobispo Marcel Lefebvre, como reacción a las reformas del Concilio Vaticano II. Aunque en 2009 Benedicto XVI levantó una excomunión anterior, la congregación ha mantenido un pulso con la Iglesia. El Dicasterio para la Doctrina de la Fe enfatiza que los intentos de reintegrar a los miembros de este movimiento «han resultado infructuosos» y que esta situación se agrava con las recientes consagraciones, que constituyen un «crimen de cisma».
El comunicado eclesiástico insta a los fieles a «abstenerse de participar en las celebraciones y actividades promovidas por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X», al considerar que los ministros consagrados de esta sociedad están en cisma. Además, se aclara que los sacramentos de la penitencia y el matrimonio administrados por ellos son inválidos. Sin embargo, la Iglesia se muestra abierta a acoger a quienes deseen regresar a la plena comunión. La Fraternidad cuenta con una presencia global de más de 1.500 miembros consagrados y cerca de 500.000 fieles.































