El mandatario estadounidense, Donald Trump, expresó su disposición a participar en una cumbre con los presidentes de Rusia, Vladímir Putin, y de China, Xi Jinping, orientada a buscar una salida a la guerra en Ucrania. En declaraciones a la prensa antes de viajar a un acto de campaña en Kansas, Trump señaló que busca poner fin al conflicto, aunque matizó su respaldo a Kiev al considerar que Rusia «ha estado francamente bien». Asimismo, sugirió que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, debería delegar en otra persona la conducción de las negociaciones de paz, al tiempo que le reprochó no haber alcanzado un acuerdo previo.
La línea de cuestionamiento hacia Kiev también fue reforzada por el vicepresidente JD Vance, quien manifestó su rechazo a una eventual adhesión de Ucrania a la OTAN y criticó los ataques ucranianos contra refinerías rusas por su impacto en los precios internacionales de los combustibles. Al referirse a las relaciones bilaterales, Vance evitó calificar a Ucrania como un aliado tradicional y prefirió definirlo como un socio con intereses que no siempre coinciden con los de Washington.
Durante su discurso posterior en Kansas, Trump centró sus críticas en los aliados europeos y volvió a poner en duda el compromiso de Estados Unidos con la OTAN. El mandatario advirtió que, de no mediar cambios en las políticas del bloque, su administración evaluará retirar al país de la alianza militar, argumentando que Washington destina cuantiosos recursos para defender a socios que no respondieron a solicitudes de apoyo en otros escenarios internacionales, como en Irán.
En el mismo acto, Trump vinculó los recientes disturbios registrados en Francia con la política migratoria y sostuvo que los países europeos deben cerrar sus fronteras y expulsar a quienes protagonizan desmanes para evitar un deterioro irreversible de la región.

































