Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, se refirió al debate sobre los peligros de la inteligencia artificial, afirmando que es «correcto» que la sociedad albergue temores, pero instó a confiar en que los desarrolladores actuarán con responsabilidad. Sus declaraciones tuvieron lugar durante la conferencia anual Dreamforce de Salesforce en San Francisco, donde subrayó que «ya no hace falta tanta imaginación como antes para ver cómo esto podría salir mal».
En el mismo evento, otros referentes del sector expresaron puntos de vista divergentes. Dario Amodei, de Anthropic, mantuvo su postura sobre un riesgo sustancial y la necesidad de ralentizar el avance, señalando que la tecnología actual aún tiene un vasto potencial por explorar.
Por su parte, Jensen Huang, presidente ejecutivo de Nvidia, se mostró más escéptico respecto a la necesidad de nuevas regulaciones, enfatizando que la seguridad y la velocidad no son incompatibles y que las empresas deben asegurar la fiabilidad de sus productos antes de lanzarlos al mercado.
Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Meta, se sumó a la discusión desde las redes sociales, indicando que cada laboratorio tiene incentivos inherentes para operar con precaución, sin necesidad de acuerdos sectoriales. Mencionó que Meta demoró el lanzamiento de su modelo Muse para priorizar la seguridad. En contraste, Elon Musk, de Grok, respaldó la postura de Amodei sobre la importancia de un mayor control. Altman también anticipó una «tercera fase» de la IA, donde la tecnología operará de manera continua y proactiva en la vida de los usuarios.




























