El presidente Luiz Inácio Lula da Silva se impuso en las elecciones presidenciales de Brasil y aseguró su reelección. La victoria del mandatario interrumpe una serie consecutiva de triunfos de fuerzas conservadoras que venían registrándose en el panorama político de América Latina.
Por su parte, el candidato opositor Flávio Bolsonaro rechazó los resultados oficiales y solicitó formalmente la anulación del proceso electoral, planteando un escenario de fuerte controversia institucional tras la votación.
Según los cómputos oficiales, el mandatario obtuvo la reelección con el 51,78% de los votos frente al 48,22% del senador, revirtiendo el resultado de la primera vuelta. En una comparecencia ante la prensa en Brasilia, Bolsonaro calificó lo ocurrido de «inexplicable» y aseguró: «Es imposible reconocer estas elecciones, vamos a pedir la anulación».
El eje del cuestionamiento del dirigente opositor radica en las alteraciones producidas sobre el cierre de la jornada electoral. «No voy a aceptar que las reglas del juego sean cambiadas durante el partido», sostuvo. La controversia se originó a partir de una disposición del Supremo Tribunal Federal (STF), que resolvió a último momento extender el horario de votación por dos horas a raíz de complicaciones climáticas y problemas de transporte en varios estados, una medida que había sido reclamada tanto por el Partido de los Trabajadores (PT) como por el propio Partido Liberal. No obstante, la resolución se difundió después de las 17 horas, momento en que la mayoría de los centros de votación ya habían cerrado sus puertas, generando reclamos de ciudadanos que no pudieron sufragar.


































