Una escalada en la disputa entre el presidente de la UEFA, Aleksander Ceferin, y su par de la FIFA, Gianni Infantino, podría generar un boicot de selecciones europeas a futuros Mundiales. La ausencia de Ceferin en la final de la Copa del Mundo en el MetLife Stadium de Nueva Jersey el 19 de julio evidenció la fricción que se ha venido gestando entre ambos dirigentes del fútbol mundial.
La UEFA planea llevar a cabo una reunión esta semana para evaluar medidas contra la FIFA. Una de las acciones más contundentes sería el boicot de las selecciones femeninas europeas al Mundial 2027, que se celebrará en Brasil, y al Mundial 2030, con sede en España, Portugal y Marruecos. Esta postura surge como respuesta al proyecto de Infantino de privatizar la Copa del Mundo.
La FIFA, por su parte, busca consolidar su apoyo entre las federaciones más modestas a través de una propuesta que implicaría la entrega de 20 millones de dólares anuales, un monto significativo para muchas de estas entidades que operan con presupuestos limitados. Este plan, que busca “garantizar el crecimiento del resto del fútbol”, se percibe como un sistema clientelar diseñado para asegurar votos en las próximas elecciones a la presidencia de la FIFA en 2027.
La UEFA ha expresado una «profunda preocupación» por el rumbo de la FIFA, señalando la existencia de una «creciente oposición significativa» a los planes de Infantino. Esta crítica se suma a las preocupaciones de la Football Association (FA) inglesa y la oposición de la CONCACAF con el nuevo modelo que incluye a inversores privados en la Copa del Mundo.





























